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Asesinos sin rostro

El inicio de una serie policiaca esencial

Asesinos sin rostro es la primera entrega de la serie policiaca protagonizada por Kurt Wallander. Me leí esta novela hace ya unos cuantos años y recuerdo que me atrapó desde las primeras páginas. Considero que Mankell es un referente y su serie es fundamental en la biblioteca de todo aficionado a este género. Es uno de mis escritores favoritos, como habréis deducido por el subtítulo elegido para el blog. Seguro que muchos de vosotros ya habréis leído esta novela  pero quería hacer esta reseña para aquellos que se están adentrando en este género por primera vez. 

El personaje central es Kurt Wallander, un policía de mediana edad y con unos kilos de más. Está atravesando una importante crisis personal: se acaba de separar de su mujer Mona, casi no se habla con su hija Linda y la relación con su complicado padre es bastante tensa. Hasta aquí se asemeja al típico protagonista de novela policiaca.

¿Qué es lo que le hace diferente? Considero que es cómo el autor “trata” a su protagonista. Me explico. Mankell crea un personaje humano, casi real. Normalmente los autores suelen centrarse en aspectos físicos, psíquicos y emocionales de los personajes. ¡Ojo! No estoy menospreciando ni creo que esto sea fácil ni mucho menos. De hecho, dichos aspectos hacen que un personaje sea más completo. Simplemente, en mi opinión, este autor va un paso más allá. ¿Cómo? Poniendo a su personaje principal en situaciones cotidianas de la vida. He elegido este extracto de la novela que refleja lo que quiero transmitiros:  “Comió una hamburguesa especial. Lo hizo tan deprisa que le provocó diarrea. Cuando estaba sentado en el retrete se dio cuenta de que debería haberse cambiado de calzoncillos”. Este tipo de circunstancias nos acerca más al personaje y nos ayudan a empatizar con él. No es frecuente encontrarnos este tipo de tesituras en la literatura de ficción. Pero tampoco creo que sea algo exclusivo de este autor. 

Es una primera toma de contacto con Wallander. Quiero decir con esto que, en la primera novela, se le va conociendo pero no hay mucha evolución en él. Las circunstancias de la historia le afectan y le hacen plantearse muchas cosas, pero todavía no ha salido de ese pozo negro en el que está sumido desde su reciente divorcio. Sé que es adelantarme a los otros libros pero, a lo largo de la serie, es un protagonista que evoluciona enormemente tanto en su vida profesional como personal. Es una delicia ser testigo de cómo cambia el personaje. De verle crecer de alguna manera. También hay otros personajes importantes como su padre o su compañero Rydberg que le influirán de alguna manera. Como punto negativo quiero señalar que, al releerla, he tenido la impresión de que hay poca información sobre algunos de los personajes secundarios que le rodean. Y que, posteriormente, tomarán más peso en el resto de las novelas. 

Hablemos de la trama de esta novela. La intriga está presente desde las primeras páginas: un brutal asesinato de un campesino y su esposa moribunda. El móvil de semejante brutalidad parece ser el robo. Además, las pistas indican que tiene que ver con extranjeros. Algo que añadirá nuevas tramas a la principal y, con ello, la investigación tomará una nueva dimensión. Me encanta cuando un línea de investigación se complica o se abren investigaciones paralelas. No obstante, el argumento es sencillo y la trama no es complicada.

En cuanto al ritmo de la novela, al principio es lento, pausado; para luego, ser más rápido. Al comienzo, Mankell nos describe cada uno de los pasos de la investigación de esa manera tan fascinante que tiene que de mezclar  los hechos objetivos con lo subjetivo: los pensamientos y deducciones del propio Wallander. Algo que te ayuda, como lector, a participar activamente en la resolución del caso. Cuando la investigación se queda estancada, el ritmo de la historia es más rápida. Y creo que es un acierto porque de esta manera se mantiene la atención del lector. El final del libro resuelve todas las incógnitas de la investigación.  No puedo ni debo decir más…

Uno de los aspectos que más me atrae de Henning Mankell es que pone de relieve los diferentes problemas de la sociedad. En este libro, se profundiza sobre la xenofobia. Es importante destacar la necesidad de reflexión que genera en el lector. En mi opinión, una de las características más valoradas de este autor. Mankell no solo nos plantea la situación tan compleja que sufren las personas refugiadas en un país y las diferentes posturas de la sociedad que las acoge. También nos invita a la introspección a través de las preguntas que se plantean los protagonistas. 

Releyendo el libro para escribir este post, me daba cuenta de algo curioso. Este libro fue escrito en el año 1991. Si uno no conoce este dato, puede pensar que es un libro bastante actual que trata de una de las cuestiones sociales que nos afectan en la actualidad. Pues no. Y esto me lleva a una reflexión personal: ¿tan poco hemos cambiado socialmente en estos últimos 26 años? ¿No aprendemos de los errores, de las penurias, de las injusticias del pasado?

En conclusión, es una novela caracterizada por una descripción brillante de ese diálogo interior del protagonista que nos acompaña a la hora de entender la trama de la novela. Aunque no lo considero el mejor libro de Henning Mankell es el comienzo de una serie imprescindible.

Puntuación general: 6,75/10
Trama: 7/ 10
Personajes: 8/ 10
Ambientación: 6/10
Desenlace: 6/10
Puntos fuertes: es el inicio de una gran serie con un gran protagonista. Un novela policiaca con un tema de fondo que te hará reflexionar.
Puntos débiles: la poca evolución del protagonista y más información sobre alguno de los personajes secundarios.
Recomendado a: lectores que le gusten los autores nórdicos, lectores que les apasione los temas que haya detrás del argumento y que busquen no solo una buena trama.

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Patricia Asiain

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